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Mostrando entradas de 2013

13/12/13

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    Es viernes 13 y no se ve el sol. El cielo parece un cuenco dado la vuelta: gris y uniforme. Se acerca el invierno, una estación implacable.      Los árboles que veo desde la ventana tienen las ramas desnudas apuntando hacia el cruel cielo. Parecen brazos saliendo de la tierra, suplicando un auxilio que nunca llegará. Cuento catorce árboles, catorce brazos, siete cuerpos bajo tierra, siete almas que ha arrancado el viento del otoño junto con sus hojas amarillentas. Los pájaros se posan en las ramas, ignorando los gritos crujidos, piando con arrogancia, levantando el vuelo con una parsimonia envidiable. ¿Eso es un cuervo? Dicen que los cuervos son los ojos del Diablo. ¿Acaso ha venido a disfrutar de esta agonía?       Se intuye ahora el sol en su punto más alto. Pareciera que el cielo fuera a estallar en llamas de un momento a otro.   

Tormenta

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     Sentada frente al ventanal en el camarote del capitán. Sentada observando la bravura del mar. Un vaivén constante en el que se deja llevar. El chirrido de la puerta le advierte de que ya no está sola, aun así sigue con la mirada perdida en la espuma de las olas. Una mano de dedos firmes y ásperos acaricia sus hombros desnudos, la otra aparta la cascada de bucles negros para dejar paso a unos labios cortados por el frío, pero que besan con ternura la base de su cuello. "Se avecina tormenta", fue lo único que dijo. Apenas un susurro, quizá un pensamiento en alto o solamente algo para romper el tenso silencio que reinaba. Las caricias siguieron su camino, recreándose alrededor de alguna que otra cicatriz, hasta que finalmente se apartó. No fue hasta ese momento que se dio cuenta de lo fría que estaba, de la escarcha que empezaba a formarse en los cristales. El calor humano que aquel hombre se había llevado consigo pronto fue sustituido por el que le brindaría una gruesa...

Recuerdo...

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    Recuerdo...     Vi caer entre la ceniza un pétalo de  rosa. Busqué el rosal, pero no lo encontré. Estaba perdida, asustada, pero pronto unos firmes brazos rodearon mi maltrecho cuerpo y me sacaron de aquella pesadilla. "Sólo ha sido un sueño" pensé, girándome hasta quedar frente a quien me abrazaba. Allí estaba él, sus labios entreabiertos, su respiración pausada... Emanaba serenidad, paz y tranquilidad. Era lo que necesitaba en aquel momento. Acaricié su torso con lentitud, deteniendo la mano justo donde más se sentían los latidos de su corazón. Tuve que obligar a mis pulmones a coger aire, parecía que me había quedado sin respiración para poder escuchar mejor la suya, mi nana preferida... Le oí gruñir algo incomprensible y me abrazó más contra su pecho. Seguía dormido y soñaba. Quise entrar en su sueño, acompañarle en su viaje. Acabé dormida de nuevo, con el rostro escondido en su torso. Un par de lágrimas descendieron por mis mejillas, "No más cenizas, n...

Carta a la soledad

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    Hacía mucho tiempo que no me sentía tan vacía. Llevo horas sentada frente a un folio en blanco, bolígrafo en mano, esperando.     Nada.    Otra vez esa nada en la que me siento atrapada. Releo tantas y tantas veces las pocas líneas que escribo sin saber cómo seguirlas... Ha anochecido sin darme cuenta. Da igual, ya todo da igual. Cierro los ojos, duermo, sueño.     Sueño contigo, con tu sonrisa. Sueño conmigo y con mis ganas de ti. Sueño con un encuentro, una caricia, un beso y un suspiro. Sueño con una puesta de sol y una lluvia de estrellas. Sueño con una tarde de lluvia, con nuestros cuerpos en tormenta. Sueño con tu mirada sosteniendo la mía...    Y sufro, sufro porque sólo es un sueño. Otro sueño más que pronto caerá en el olvido. Dime, amor, ¿también sueñas conmigo?     Sueño con que seas mío o que me hagas tuya. Sueño hasta con esta eterna espera.      ¿Y si sólo fuéramos eso, un s...

Carta al ladrón de la baraja

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   Mil temas de los que hablar con mi musa y sigue sin aparecer. ¿Acaso te la llevaste junto con mis pesadillas? Es cierto, hace mucho tiempo que no tengo un mal sueño pero también hace tiempo que no me siento a escribirte. Pensé que la soledad iba a ser más agradable, que tendría tiempo para todo, pero no. El tiempo sigue escapándose por entre mis dedos sin que pueda hacer nada para evitarlo.     Hay algo que me ronda la mente, quizá una preocupación injustificada, no lo sé. Lo que sí sé es que, a veces, me miro al espejo y no me reconozco. No he cambiado mucho en estos últimos años, lo normal, pero no noto el cambio en lo físico. Es algo que va más allá, algo en la mirada. Algo que me hace tener hasta un poco de miedo. Miedo a mirar fijamente al espejo y ver cómo la expresión del reflejo cambia sin que cambie la mía.     Suena como una paranoia... pero no sé describirlo mejor. ¿Recuerdas cuando dije que era de las que lloran en silencio? Sí, es cie...

Reincidentes

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    Despertar a medianoche después de una amarga pesadilla y encontrarse en soledad. Nada, nadie. ¿Qué haces? Hice lo que nadie hubiera hecho, vestirme e ir en tu busca. Llorando cubrí la distancia que nos separaba, reincidiendo por el camino en un solo pensamiento, un solo sentimiento. Llegué a tu casa pero no llamé. Cobardía, quizá, vergüenza. Me senté a mirar tu ventana, imaginando el leve movimiento de tu pecho al respirar tranquilo, dormido. Ese vaivén en el que me acurrucaba hasta quedarme dormida. Tuve que irme corriendo, temiendo que mis sollozos te despertaran. Volví a casa, a mi habitación, mi santuario, y ahí volví a caer en un profundo sueño aderezado por las lágrimas.     Mañana será otro día...

Podría ser...

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Una escalera que sube, sube, sube y sigue subiendo. ¿O quizá que baja, baja, baja y sigue bajando? Lo único seguro es que no es un infinito rellano. ¿Será la vida una escalera de caracol, sostenida por un eje central que podría ser el porqué de la existencia? Diría que es una metáfora bastante acertada. La muerte será como llegar al final de la escalera y sentarse en el último escalón, mirando hacia abajo. En ese momento ves todo lo que has recorrido, todo lo que vas a dejar atrás. Suspiras de agotamiento por el trayecto, pero al mismo tiempo resulta ser un suspiro de satisfacción. Y esperas, esperas, hasta que un huesudo dedo índice te toca el hombro. Adiós.

Cucú

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Otra vez un sueño extraño... "Estoy en una casa tipo americana, como las que salen en las películas de miedo. Es la casa de un familiar, creo, o un amigo de mis padres. No estoy sola, estoy con una chica de mi edad, sentadas en unas sillas bajas cerca de la entrada, hablando de cualquier tontería. Un coche se acerca, un todoterreno rojo oscuro en el que van mi hermano, el hermano de la chica y su padre. Curiosamente, el hombre lleva una camisa azul de flores que me regaló mi abuela hace años, pero al entrar en la casa ésta cambia por una camisa roja de leñador. Nos saluda." Y ahí acaba la primera parte. "Al momento siguiente es de noche y camino sola por los pasillos del piso inferior de la casa. Me asomo a la ventana que da al jardín delantero y veo a los dos niños y a la chica haciendo una 'acampada'. Me ven y me dicen algo que acompañan con apresurados gestos. Pero no les oigo. Corro la cortina y me dirijo a mi habitación.  En cuanto enciendo la lu...

Carta a un alma inexistente

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   Nunca pensé que las sombras pudieran ser tan acogedoras. Siempre pensé que lo oscuro era frío, que las sombras no podían brindar calor. Pero me equivoqué. Ahora que vivo entre ellas no puedo siquiera pensar en mi anterior vida en la Luz. Mi pasado es borroso, son imágenes demasiado brillantes como para que ahora distinga su contenido. Creo que fui feliz alguna vez, o eso es lo que quiere sentir mi corazón angustiado, roto. Creo que también tuve alma en alguna vida pasada, ahora lo que siento es un enorme vacío interior. No sé si aún me quedan algunos trozos astillados de alma o si nunca he tenido. Es más, puede que tenga un alma tan oscura que ni siquiera se pueda considerar eso mismo. Tampoco importa mucho, nadie va a juzgar el  estado de mi alma mientras siga en las sombras.     De vez en cuando una banda de pequeñas mariposas negras revolotea a mi alrededor, sacándome una pequeña sonrisa cuando alguna se posa sobre mi pálida piel. También están frías...

Su sombra

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Emergió de entre sus demonios para buscar, quizá, una paz ansiada y nunca encontrada.  Tal vez fuera la soledad lo que le llevó a querer escapar de la oscuridad sin darse cuenta de que, quizá, la luz sólo le haría ver su sombra, nada más.  Eterna compañera infravalorada. 

¿Sueño o realidad?

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      "Otra vez esa sensación de vacío seguida de un fuerte sentimiento de pesar..."       Un escalofrío agita levemente mi cuerpo entumecido. He vuelto a quedarme dormida en el suelo. Muy a mi pesar, toca levantarse y encarar a los mortales, como todos los días de mi existencia. Pero antes, hay que elegir una cara. ¿Una máscara de felicidad extrema o una de sutil alegría? Creo que me quedo con la segunda. Mi vida es como un sueño, un sueño en el que subo por una escalera eterna, sin conseguir llegar al último escalón. O un sueño en el que avanzo por un pasillo estrecho y oscuro hasta toparme con una puerta y, cuando alargo el brazo para tomar el pomo y abrir, se aleja haciendo más y más largo ese pasillo.       Creo que he vuelto a quedarme dormida, pues de repente estoy a la entrada de un gran pasillo de piedra grisácea que supongo es un laberinto. Miro hacia arriba, es de noche y es imposible ver las estrellas, pues oscuras nubes cubren...

Carta a un sonido

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Un haz de luz que bañe nuestros cuerpos... Silencio, escucha, ¿lo oyes? Es el viento que nos llama. Nos invita a unirnos a su danza sin pausa. Silencio, observa, ¿lo ves? Son ninfas del río que representa la vida. Silencio, siente, ¿lo notas? Es el cosquilleo de la felicidad. Silencio, sé, seamos, ¿seremos? Silencio, amor mío, no rompas la magia. No tiñas de simples palabras un encuentro como el nuestro. Silencio, palpa, ¿lo sientes? Mi corazón late por tus suspiros. Silencio, no te vayas, sigue observando. Si no somos ambos, ¿qué queda? Nada. Silencio, piensa, libérate de todas y cada una de las ataduras que te fijan al mundo de los mortales sin permitirte llegar a sentir todo lo que yo siento. Silencio, regresa, vuelve a regalarme un suspiro de amor. Silencio, escucha, mis súplicas te pertenecen. Silencio, siente, abraza las palabras que te brindo. Silencio, cierra los ojos, recuerda nuestro encuentro pues la hora de marchar ha llegado. Silencio, escuchad, ¿lo oís? Me reclaman lejo...

Retazos del pasado

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"Lo haré, haré que caigan como moscas, haré que sufran tanto como me hicieron sufrir a mí. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, y yo ya he esperado demasiado. Será el rencor el qué les arranque las entrañas, a todos y cada uno de ellos. La piedad no es una de mis cualidades. Podré cobrarme todas las malas pasadas de una sola vez pero lentamente, sin prisa. Quiero que antes de morir sufran. Quiero que me miren a los ojos cuando exhalen su último aliento. Quiero que supliquen por su miserable vida, disfrutar viendo como se arrastran para besar mis pies en un intento de pedir perdón. Pero no, no habrá ni una pizca de compasión. Dejaré que el rencor dirija mis actos y haré que la venganza se cumpla de forma implacable."                                                                          ...

Carta a una pesadilla

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Que sensación tan extraña, ¿no? La de sentir que has perdido tu razón de vivir. Aunque más extraños somos nosotros, rindiéndonos tan pronto... sin luchar. A partir de ese día todo se volvió gris. Tus ojos verdes no volvieron a iluminar mi cielo. Los sollozos fueron la banda sonora de mis noches y las lágrimas lo único que sentí sobre las mejillas. Mis dedos temblaban cuando intenté marcar tu número, para acabar con esta espera de una vez por todas, pero... no fui capaz de hablar cuando al fin contestaste. Ni siquiera fui capaz de escuchar lo que me decías. Me desmoroné. Acabé en el suelo, llorando y escuchando cómo las gotas de lluvia golpeaban mi ventana. Que impotencia, ¿no? Ver cómo lo que más te importa se aleja lentamente, sin mirar atrás. Quizá en una angustia desoladora me resguardo, huyendo de la implacable realidad.  Sólo quería unos brazos en los que buscar consuelo, unos ojos que pudieran ver más allá de mi piel, una voz que me recordara que no estoy sola. ¿Y ese agot...