Pretendía... pero no.
Ese abrazo que pretendía ser refugio. Ese beso que pretendía ser bala y acabó siendo suicidio. Esa mirada nublada, a juego con esta mañana de invierno. Ese amor verdadero de mes y medio. Esa pasión reprimida, ese orgasmo de locura. Esa mirada que desnuda, que mata. Esa mujer maldita. Esa mujer rendida. Tuya. Mía