Soplando las cenizas
Pasaste por mí dejando cicatrices más que huellas. Recuerdo las caricias y aún hoy siento las cosquillas. Cómo decirte que fuiste tú, cómo decir que conquistaste mi reino, quemaste mis fronteras obviando todas las tormentas. Cómo decirte que aquel "Perdona, ¿tienes fuego?" me tocó las ganas de volar. Que mi cordura ardió con el humo de tu cigarro y mi mirada no hacía más que perderse en esas facciones que pronto me quitarían el sueño. Que me dabas ganas de escribir, con el sabor a menta de tus besos aún en los labios. Que amarnos a oscuras fue el primer paso para someter la eternidad. Que todas las tentaciones cabían en dos nombres. No sé cómo decirte que eras el caos que ponía orden a mi vida. Que me provocaste una sed que nadie más ha sido capaz de saciar. No sé cómo decirte que acabé en el bar del Desencanto contando las gotas de cerveza que caían por mi garganta. Allí también se cuentan historias como la nuestra. Casi. Y me encuentro yo aquí, soplando las cenizas de ...